Sentía una gran presión en mi cuerpo y comencé a sudar, abrí
los ojos y estaba en una sala oscura, mire el reloj, era martes 11, las 7 55 de
la mañana, tenía la piel arrugada, que cosa mas rara, me mire al espejo, este
cuerpo no era el mío, entonces levante la persiana, era una casa enorme, con
muebles antiguos, muy antiguos, se parecía a la de mis abuelos, entonces
comenzó a sonar el móvil.
-¿Quién es?-Pregunté
-Señora, tenemos a los chicos, ¿Qué hacemos con ellos? – Se
oyó desde el otro lado del móvil
-Envíame a Alejandro, tal vez podamos hacer un trato –Dije
Entonces entre en la sala, no entendía lo que estaba
pasando, estaba viéndome, pero yo no controlaba mi cuerpo, no controlaba nada,
solamente veía, desde el cuerpo de una señora mayor, lo que pasaba.
-Alex, sabemos que lo sabes todo, pero podemos hacer como si
no hubiera pasado, tu vives tu vida, dejamos de existir para ti, pero queremos
la caja de Javier-Dije
-Perdone Almudena, pero yo no se nada, dejadme, no se nada
de nada, no se de esa caja, de verdad- Respondió Alex mientras comenzaban a
caerle lagrimas en los ojos.
-Tenemos a tus amigos, si quieres, jugamos con ellos y tu lo
ves, bueno, mejor, tu vas a jugar con…¿Qué te parece Ana?-Dije amenazante
-Almudena, no se nada, enserio, si supiera lo diría, pero no
le hagáis daño, hacédmelo a mi, por un poco mas- Dijo mientras enseñaba la
espalda, llena de arañazos y heridas de golpes.
¿Qué estaba pasando?¿Era una pesadilla? Era inexplicable lo
que estaba sucediendo, ¿Qué era lo que tenía que saber? No sabia si era un
sueño o si era real, porque parecía completamente real, era un espectador,
estaba en el cuerpo de otra persona. Seguí viendo como traían a Ana, aunque
también a Blanca.
-Atadlas-Ordene
-¡No!-Suplicaron
Las ataron con las brazos estirados, mientras les empezaban
a echar agua muy fria y comenzaron a gritar y a rogar que pararan.
-Parad- Grito Alex- Tengo el Pen Drive en la plantilla de
las deportivas, parad ya por favor – Gritó
-Niñato estúpido, te arrepentirás de haber intentado
mentirnos – Dije
-Perdona, tenía miedo – Dijo, mientras le echaban agua a
presión
-Dánoslo y os dejaremos- Dije
-Toma- Se quito la zapatilla, la desmonto, y saco un USB de pequeño tamaño, me lo dio, le
cogí y le eche al fuego.
-Ahí están las pruebas, no podéis hacernos nada, nos saldremos con la nuestra, solo sois 8
niñitos de 16 años.
Me volvió a sonar el móvil, ponía que llamaba un tal
Francisco, lo cogí.
-¿Ya lo han contado? – Preguntó
-Si, tenemos las
pruebas, ¿a donde les mandamos?- Dije
-Tenemos que mantenerles un tiempo encerrados, hasta que sea
seguro que no hablaran, tenemos que andar con cuidado-Respondió
Se les llevaron y entre a otra sala, y vino un criado a
traerme un café con galletas danesas
-¡Quiero mi maldito Té !-Dije tirándole al sirviente el
vaso.
-Perdone su señoría, ya voy-Dijo, mientras iba corriendo
Que mala era Almudena, no sabia lo que estaba pasando y
empecé a tener mucho miedo, de repente, sentía como mis ojos se cerraban y
volvía a tener una gran presión en mi cuerpo.
Estaba empapado de sudor, eran las 4 de la mañana del
viernes, había tenido una gran pesadilla, pero¿ y si fuera algo que pasara?,
tenia muchísimo miedo. Intentaba quedarme dormido, aunque lo único que
conseguía era dar vueltas y vueltas, si contara mi sueño, nadie, pero
absolutamente nadie me creería, tenía que guardármelo para mi…pero, tendría que
estar atento a Almudena e intentar ganarme la confianza de Joaquín, era la
clave, entonces mire el reloj y ya eran las 7, habían pasado rapidísimas las
tres horas, me levante, fui al servicio y nada mas mirarme en el espejo vi el
reflejo de Almudena, pegue un grito que despertó a mis padres, me eche hacia
detrás y me di con la puerta, volví a mirarme en el espejo, era yo, con la cara
pálida como una tiza.
Entró mi madre al servicio.
-
Alex, estas sonámbulo, ven conmigo a la cama-Me dijo
-
No mama, estoy bien, solo tuve una pesadilla y vine a
beber agua- Respondí
-
Vale hijo, vete a la cama, tienes media hora.-Me dijo
en voz baja
-
Va, buenos días-Dije yéndome
-
Buenos días cariño- Respondió.
Me volví a meter en la cama y me quede dormido, hasta que mi
padre me despertó, entonces hice como todos los días, me volví a meter en la
ducha, lavarme la boca, desayune, me vestí, me volví a lavar la boca y recibí
la llamada de Blanca, tenía que verme urgentemente.
Salí a la puerta, mire hacia los lados y fui a donde la
conocí, el supermercado, allí estaba ella, esperando, llorando.
-Se les han llevado…se les han llevado-Dijo
-¿A quienes?-Pregunte
-A Lucia, a Carlos y a Dani, habíamos quedado a las 7 porque
Dani había encontrado algo, pero recibí un mensaje de cada uno diciendo que no
fuera, que hablara contigo y me contarían lo que tenía que hacer-Dijo con
angustia.
-Vamos a mi casa, avisare a mis amigos y nos reuniremos
todos allí-Dije
Llame a Luis, a Ana y a Sara, y a los veinte minutos
estábamos todos en mi buhardilla esperando a que Blanca hablara, hasta que
recibió un mensaje.``Os necesitamos a todos, a las 3 del mediodía nos vemos en
el parque de enfrente de la comisaría, id separados, y tened muchísima
precaución, tenemos un gran problema
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