domingo, 27 de mayo de 2012

Capitulo 9, problemas dentro de la casa.




Me había caído bien esa chica, parecía simpática, ¿pero y si intentaba que me quedara y comerme el coco?, mas tarde me enseñaron la casa, y vi que había una sala de música, allí comencé a tocar la batería, hasta que un chico entró en la sala y comenzó a mirarme despectivamente y a reírse.

-Eh tu, aprende a tocar gilipollas-Decía.
-¿Y tu quien eres campeón? ¡Hazlo mejor y hablamos!-Dije enfadado
-Soy el que te va a partir la boca maricón, pero llámame Adriá retrasado-Dijo
-¿Pero a ti que te pasa chaval?-Dije
-Veras, eres el nuevo, mando yo, estas tocando en mi sala y  has hablado con mi chica-Grito
-Mira chaval, toco donde quiero, y he hablado con una amiga ¿que problema hay?-Dije
-¡Te voy a reventar mal nacido!-Grito abalanzándose sobre mi.
-¡Pero que te pasa chaval!-Dije apartándome

Entonces se levanto y volvió corriendo hacia mi, empezó a lanzar puñetazos, le pare alguno, pero dos me dio de lleno, entonces me enfade y comenzamos a pelearnos, le agarre, pero me empezó a estrangular, así que cogí una baqueta y le golpee fuertemente en la cara, se partió, comenzó a gritar y a chorrear sangre de su boca, volvió a intentar agarrarme, pero esta vez le sujete bien y le empotre contra la pared, sonando fuertemente.De repente entro Almudena en la sala.

-¿Qué pasa aquí?-Grito con ira
-Estaba tocando y ha venido insultando y pegándome, tía- Dije arrepentido

Entonces le solté y me acerque a ella, Adriá se volvió a lanzar sobre mi y tuvo que entrar un hombre a separarle.

-Llevadle a la sala, tu, Alex, ven conmigo –Dijo.
-Perdona, pero no hice nada, lo siento- Dije arrepentido.
-Tranquilo, hay cámaras en cada sala, veremos la grabación e impondremos el castigo correspondiente.

Entonces apareció María y se puso a gritar a Adriá, María se acerco a mi y me empezó a hablar.

-¿Qué ha pasado Alex?-Preguntó.
-Vino y me insulto y pego, sin venir a cuento- Dije.
-Déjale, es un niñato estúpido- Dijo sonriendo.
-Ya, esque ha sido…- Dije, pero no logre acabar
-Vamos a dar una vuelta y tomar el aire, debes estar incomodo-Dijo María
-A las 22 30 estad en el comedor, es la cena, y tenemos que hablar, Alex- Dijo Almudena

Salimos al jardín, y nos sentamos en unas hamacas, hacia una noche fantástica, había luna llena, y las estrellas brillaban en el cielo.

-¡Mira! ¡Una estrella fugaz!¡Pide un deseo Alex!-Exclamo María.
-¡Que bonito! Ya lo desee, otra, pídelo tu- Dije sonriendo
-¿Si lo digo no se cumple no?¡Entonces deseo que esto acabe ya!- Exclamo muy feliz.
-No vale, eso lo desee yo, aunque también desee no estar contigo siempre- Dije
-Entonces ¿Estaremos siempre ?No creo, solo será un tiempo, hasta que te vallas-Dijo decepcionada.
-Mientras estemos aquí claro, pero también puedes venirte, tengo una hermana, Belén, y la echo muchísimo de menos, seguro que os lleváis bien-Dije.
-¿De verdad que podría ir? Yo nunca tuve una familia estable, me acogieron aquí, pero esto no es una familia, parece un internado de ricos-Dijo
-Por supuesto que te puedes venir, no creo que haya problema- Dije
-Alex, me gustaría ir, se que nos conocimos hace nada, pero me das buenas sensaciones-Dijo.
-¿Y como nos vamos?-Pregunté.
-Podremos salir por la noche, o un día que vallamos a la ciudad.-Dijo sonriendo
-Vale, pero con cuidado, anda –Dije

Entonces sonó una sirena, mas tarde María me explicaría que era la señal de que había que estar en los comedores, comimos pizza y alitas de pollo, estaban como las que hacía mi abuela, llevaba años sin comerlas, rememore viejos momentos en el pueblo con mis abuelos en el campo, paseando de su mano, quedaba tan lejos aquello, daría mi vida por que siguieran aquí, una hora mas con ellos, una sola hora para decirles lo mucho que les quería y que siempre me acordare de ellos, entonces me empezaron a caer lagrimas en los ojos al acordarme de cuando mi abuelo me columpiaba en el parque, y cuando en época de clase, me llevaban a clase y al salir me compraban gominotas.

-Alex, ¿Qué pasa?-Pregunto Almudena.
-No nada, pensé en el pasado al comer las alitas, por cierto, ¡dime!- Exclame
-Veras, hemos estudiado tu caso, y realmente no has hecho nada, podríamos dejarte estar aquí, irte sin contar nada, tratarte bien y compensarte todo lo que hicimos, además hemos enviado un cheque a tus padres explicándoles todo, y les ha costado entenderlo, pero están aquí para verte- Dijo, entonces aparecieron mis padres y Belén.

-Pa ... pa ..Papa… -Dije tartamudeando.
-Hijo – Dijo dándome un gran abrazo

Me reuni con mis padres y nos acomodamos, me estuvieron mimando todo el tiempo que podían y sus miradas radiaban amor.

-Veras hijo- Interrumpió mi madre.
-Dime mama- Dije.
-Hace mucho tiempo, la hermana de Almudena tuvo un accidente de trafico y todos menos tu murieron, nos llevábamos genial con ellos, eras nuestro ahijado, solo tenias dos años, y nos quedamos con tu custodia, se que puede ser duro para ti Alex, pero tu has sido nuestro hijo, y te queremos como a un hijo, lo eres absolutamente todo para nosotros y daríamos la vida por ti, hemos hablado con Almudena y tenemos nuestras diferencias, pero tu eres lo mas importante y queremos tu bien- Dijo mientras se le saltaban las lagrimas.
-Mama, tu eres mi madre, desde que tengo uso de conciencia eres tu a quien he considerado mi madre, y aunque me digas que no lo eres, para mi lo eres, porque una madre es quien tiene el hijo, pero también es madre quien cuida a alguien como si fuera su madre, por tanto… es que no se que decir, os quiero, y sois mis padres y mi hermana, no hay discusión- Dije, contagiándome del lloro de mi madre.
-Parece que os queréis mucho, creo que son realmente buenos y que te cuidaran bien Alex, como hasta ahora, si necesitáis cualquier cosa, aquí me tenéis, haré lo que sea después de todas las molestias que os he causado a tu familia y amigos-Dijo Almudena.
-Solo quiero pedirte una cosa, María, déjala venir con nosotros, o estar con ella de vez en cuando-Dije con mirada entrañable.
-Si ella quiere, podrá, me fío de vosotros-Dijo.
-Ya que estas generosa, quiero la Fender amarilla que tenias en la sala-Dije sonriente.
-¿También tocas la guitarra? Que fenómeno, tu padre era músico, esa habitación era suya y tocaba ahí, la Fender que has elegido es la que el toco, por tanto, es tuya-Dijo con ojos llorosos.
Bueno sentémonos y disfrutemos de esto, dijo Almudena sonriendo.

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