Me había caído bien esa chica, parecía simpática, ¿pero y si
intentaba que me quedara y comerme el coco?, mas tarde me enseñaron la casa, y vi
que había una sala de música, allí comencé a tocar la batería, hasta que un
chico entró en la sala y comenzó a mirarme despectivamente y a reírse.
-Eh tu, aprende a tocar gilipollas-Decía.
-¿Y tu quien eres campeón? ¡Hazlo mejor y hablamos!-Dije
enfadado
-Soy el que te va a partir la boca maricón, pero llámame
Adriá retrasado-Dijo
-¿Pero a ti que te pasa chaval?-Dije
-Veras, eres el nuevo, mando yo, estas tocando en mi sala
y has hablado con mi chica-Grito
-Mira chaval, toco donde quiero, y he hablado con una amiga
¿que problema hay?-Dije
-¡Te voy a reventar mal nacido!-Grito abalanzándose sobre
mi.
-¡Pero que te pasa chaval!-Dije apartándome
Entonces se levanto y volvió corriendo hacia mi, empezó a
lanzar puñetazos, le pare alguno, pero dos me dio de lleno, entonces me enfade
y comenzamos a pelearnos, le agarre, pero me empezó a estrangular, así que cogí
una baqueta y le golpee fuertemente en la cara, se partió, comenzó a gritar y a
chorrear sangre de su boca, volvió a intentar agarrarme, pero esta vez le
sujete bien y le empotre contra la pared, sonando fuertemente.De repente entro
Almudena en la sala.
-¿Qué pasa aquí?-Grito con ira
-Estaba tocando y ha venido insultando y pegándome, tía-
Dije arrepentido
Entonces le solté y me acerque a ella, Adriá se volvió a
lanzar sobre mi y tuvo que entrar un hombre a separarle.
-Llevadle a la sala, tu, Alex, ven conmigo –Dijo.
-Perdona, pero no hice nada, lo siento- Dije arrepentido.
-Tranquilo, hay cámaras en cada sala, veremos la grabación e
impondremos el castigo correspondiente.
Entonces apareció María y se puso a gritar a Adriá, María se
acerco a mi y me empezó a hablar.
-¿Qué ha pasado Alex?-Preguntó.
-Vino y me insulto y pego, sin venir a cuento- Dije.
-Déjale, es un niñato estúpido- Dijo sonriendo.
-Ya, esque ha sido…- Dije, pero no logre acabar
-Vamos a dar una vuelta y tomar el aire, debes estar
incomodo-Dijo María
-A las 22 30 estad en el comedor, es la cena, y tenemos que
hablar, Alex- Dijo Almudena
Salimos al jardín, y nos sentamos en unas hamacas, hacia una
noche fantástica, había luna llena, y las estrellas brillaban en el cielo.
-¡Mira! ¡Una estrella fugaz!¡Pide un deseo Alex!-Exclamo
María.
-¡Que bonito! Ya lo desee, otra, pídelo tu- Dije sonriendo
-¿Si lo digo no se cumple no?¡Entonces deseo que esto acabe
ya!- Exclamo muy feliz.
-No vale, eso lo desee yo, aunque también desee no estar
contigo siempre- Dije
-Entonces ¿Estaremos siempre ?No creo, solo será un tiempo,
hasta que te vallas-Dijo decepcionada.
-Mientras estemos aquí claro, pero también puedes venirte,
tengo una hermana, Belén, y la echo muchísimo de menos, seguro que os lleváis
bien-Dije.
-¿De verdad que podría ir? Yo nunca tuve una familia
estable, me acogieron aquí, pero esto no es una familia, parece un internado de
ricos-Dijo
-Por supuesto que te puedes venir, no creo que haya
problema- Dije
-Alex, me gustaría ir, se que nos conocimos hace nada, pero
me das buenas sensaciones-Dijo.
-¿Y como nos vamos?-Pregunté.
-Podremos salir por la noche, o un día que vallamos a la
ciudad.-Dijo sonriendo
-Vale, pero con cuidado, anda –Dije
Entonces sonó una sirena, mas tarde María me explicaría que
era la señal de que había que estar en los comedores, comimos pizza y alitas de
pollo, estaban como las que hacía mi abuela, llevaba años sin comerlas,
rememore viejos momentos en el pueblo con mis abuelos en el campo, paseando de
su mano, quedaba tan lejos aquello, daría mi vida por que siguieran aquí, una
hora mas con ellos, una sola hora para decirles lo mucho que les quería y que
siempre me acordare de ellos, entonces me empezaron a caer lagrimas en los ojos
al acordarme de cuando mi abuelo me columpiaba en el parque, y cuando en época
de clase, me llevaban a clase y al salir me compraban gominotas.
-Alex, ¿Qué pasa?-Pregunto Almudena.
-No nada, pensé en el pasado al comer las alitas, por
cierto, ¡dime!- Exclame
-Veras, hemos estudiado tu caso, y realmente no has hecho
nada, podríamos dejarte estar aquí, irte sin contar nada, tratarte bien y
compensarte todo lo que hicimos, además hemos enviado un cheque a tus padres explicándoles
todo, y les ha costado entenderlo, pero están aquí para verte- Dijo, entonces
aparecieron mis padres y Belén.
-Pa ... pa ..Papa… -Dije tartamudeando.
-Hijo – Dijo dándome un gran abrazo
Me reuni con mis padres y nos acomodamos, me estuvieron
mimando todo el tiempo que podían y sus miradas radiaban amor.
-Veras hijo- Interrumpió mi madre.
-Dime mama- Dije.
-Hace mucho tiempo, la hermana de Almudena tuvo un accidente
de trafico y todos menos tu murieron, nos llevábamos genial con ellos, eras
nuestro ahijado, solo tenias dos años, y nos quedamos con tu custodia, se que
puede ser duro para ti Alex, pero tu has sido nuestro hijo, y te queremos como
a un hijo, lo eres absolutamente todo para nosotros y daríamos la vida por ti,
hemos hablado con Almudena y tenemos nuestras diferencias, pero tu eres lo mas
importante y queremos tu bien- Dijo mientras se le saltaban las lagrimas.
-Mama, tu eres mi madre, desde que tengo uso de conciencia
eres tu a quien he considerado mi madre, y aunque me digas que no lo eres, para
mi lo eres, porque una madre es quien tiene el hijo, pero también es madre
quien cuida a alguien como si fuera su madre, por tanto… es que no se que decir,
os quiero, y sois mis padres y mi hermana, no hay discusión- Dije,
contagiándome del lloro de mi madre.
-Parece que os queréis mucho, creo que son realmente buenos
y que te cuidaran bien Alex, como hasta ahora, si necesitáis cualquier cosa,
aquí me tenéis, haré lo que sea después de todas las molestias que os he
causado a tu familia y amigos-Dijo Almudena.
-Solo quiero pedirte una cosa, María, déjala venir con
nosotros, o estar con ella de vez en cuando-Dije con mirada entrañable.
-Si ella quiere, podrá, me fío de vosotros-Dijo.
-Ya que estas generosa, quiero la Fender amarilla que tenias
en la sala-Dije sonriente.
-¿También tocas la guitarra? Que fenómeno, tu padre era
músico, esa habitación era suya y tocaba ahí, la Fender que has elegido es la
que el toco, por tanto, es tuya-Dijo con ojos llorosos.
Bueno sentémonos y disfrutemos de esto, dijo Almudena
sonriendo.
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